sábado, 10 de noviembre de 2007

Aportes de Sócrates a la Educación

Sócrates es probablemente el único de los grandes filósofos y pedagogos de la historia que no dejó constancia escrita de su modo de entender la educación, para él, la palabra escrita es inútil e inerte en la formación humana y por lo tanto, se debe de deducir de su ejemplo y de su modo de preceder en qué consiste la educación. De Sócrates puede decirse que su obra es él mismo, al parecer no era bello de cuerpo pero sí de alma, como diría de él Montaigne, un apotequés: uno de esos tarros de porcelana preciosa, cuyo exterior presenta una figura deplorable, pero en cuyo interior se encierra un perfume exquisito .

Siendo considerado como el más excelente de los educadores, Sócrates afirmaba que no se dedica a “enseñar” y que por lo tanto no profesa el oficio de “maestro”. Éste era su credo pedagógico, que se refleja con claridad en la Apología Platónica en donde afirma:

“Yo no he sido jamás maestro de nadie. Si cuando estaba hablando y me ocupaba de mis cosas, alguien, joven o viejo, deseaba escucharme, jamás se lo impedí a nadie. Tampoco dialogo cuando recibo dinero y dejo de dialogar si no lo recibo, antes bien me ofrezco, para que me pregunten, tanto el rico como el pobre, y lo mismo si alguien prefiere responder y escuchar mis preguntas. Si alguno de éstos es luego un hombre honrado o no lo es, no podía yo en justicia, incurrir en culpa; a ninguno de ellos les ofrecí nunca enseñanza alguna ni les instruí. Y si alguien afirma que en alguna ocasión aprendió u oyó de mí en privado algo que no oyera también todos los demás, sabed bien que no dice la verdad.
¿Por qué, realmente, gustan algunos de pasar largo tiempo a mi lado? Lo habéis oído ya, atenienses; os he dicho la verdad. Porque les gusta oírme examinar a los que creen ser sabios y no lo son. En verdad, es agradable. Como digo, realizar este trabajo me ha sido encomendado por el dios por medio de oráculos, de sueños y de todos los demás medios con los que alguna vez alguien, de condición divina, ordenó a un hombre hacer algo. Esto, atenienses, es verdad y fácil de comprobar” .

Por tanto se puede decir que Sócrates no es un “maestro” (didáskalos) que transmite una “enseñanza” (máthema) concreta, si no lo que pretende es “tratar” y “dialogar” con la influencia de un misterioso demonio interior, y a quienes se acercan a él les considera “amigos” o “compañeros” (hetairoi), más no alumnos (mathetai); por ésta razón jamás aceptaba remuneración alguna, en esto se diferenciaba de los sofistas, al respecto Jenofonte señala: “nunca fomentaba la codicia en sus discípulos, pues además de liberarles de otras apetencias, no intentó cobrar a los que deseaban su compañía. Rodeándose de ésta abstención pensaba que aseguraba su libertad. En cambio a los que aceptaban un salario por su conversación acusaba de venderse como esclavos, porque se obligaba a conversar con aquellos de quienes recibían dinero”. En síntesis se puede decir que Sócrates educa si enseñar, pues su educación no consiste en la transmisión de unos contenidos si no más bien trata de dar a cada discípulo lo que busca y lo que necesita, porque es él mismo el que lo encuentra .

Asimismo señala que la paideia no es patrimonio de unos cuantos selectos, sino todo lo contario, ésta se encuentra la alcance de todos los hombres, de modo que su voluntad tiende necesariamente al Bien y su inteligencia está capacitada para captar la verdad. En el Cármides dice con respecto a los adolescentes”... casi todos en esta edad me parecen hermosos”, es decir con capacidad de educarse, aunque quizás algunos renuncien a este gran ideal. En este sentido los esfuerzos del maestro son inútiles, porque para que se de la educación es necesario que el alumno este predispuesta y posea ingenio .